La evidencia cientÃfica nacional e internacional es clara: integrar el movimiento con desafÃos cognitivos en las escuelas mejora el aprendizaje, la salud mental y el desarrollo integral de niñas y niños. Este enfoque, que promueve actividad fÃsica con demanda cognitiva, en habilidades como atención, memoria, toma de decisiones y resolución de problemas, no solo amplÃa las oportunidades para moverse, sino que optimiza sus beneficios educativos
La reciente Ley 21.778, que reconoce la actividad fÃsica como un componente esencial del desarrollo integral en los establecimientos educacionales, abre una oportunidad concreta para transformar las prácticas pedagógicas en Chile. La investigación muestra que experiencias motrices cognitivamente enriquecidas, aplicadas en educación fÃsica, pausas activas y actividades que integran movimiento con contenidos curriculares, se asocian con mejoras significativas en funciones ejecutivas, desempeño académico y comportamiento en el aula.
En un escenario marcado por altos niveles de inactividad fÃsica infantil, aumento de problemas de salud mental y brechas de aprendizaje persistentes, resulta urgente adoptar estrategias educativas basadas en evidencia. El movimiento intencionado y cognitivamente estimulante favorece la atención, la autorregulación y ambientes escolares más saludables y equitativos. La ciencia ya definió el camino; ahora corresponde traducir ese conocimiento en acciones concretas.
Dr. Christian Campos Jara, Decano Facultad de Ciencias de la Rehabilitación - Universidad Andrés Bello



