El desarrollo rural no es una nota al pie del crecimiento del país; es una condición estructural para su estabilidad, su cohesión social y su proyección futura.
Asumimos esta responsabilidad en un contexto complejo para el sector silvoagropecuario, atravesado por profundas tensiones globales y nacionales. La crisis climática se intensificaba cada temporada, mientras el sistema alimentario mundial evidenciaba fragilidades y los costos de producción aumentaban de manera significativa. A ello se sumaban brechas territoriales persistentes, debilidades institucionales y un mundo rural que demandaba mayor presencia del Estado, más equidad y reconocimiento de su aporte estratégico al país.
En ese escenario definimos un doble mandato para el Ministerio: proteger y transformar. Proteger la sanidad, los estándares, los ecosistemas y el patrimonio productivo nacional; y transformar la forma en que el Estado se vincula con los territorios, modernizando capacidades, fortaleciendo la equidad y proyectando el desarrollo con visión de largo plazo. Así establecimos un sello claro de gestión: una agricultura competitiva, sostenible y con dignidad rural, que orientó cada decisión del período.
La seguridad alimentaria fue asumida como una responsabilidad estratégica del Estado. Un país que no fortalece su capacidad de producir alimentos y acompañar a quienes trabajan la tierra es un país más vulnerable. En ese marco, INDAP aumentó su presupuesto cerca de 40%, elevó en 34% los recursos de crédito y más de 2.600 productores participaron en nuevos espacios de comercialización, mientras que el riego alcanzó bonificaciones históricas por más de $480 mil millones, con 51% de proyectos individuales presentados por mujeres.
Entre 2022 y 2025 consolidamos al sector silvoagropecuario como un pilar competitivo del desarrollo nacional. Las exportaciones crecieron 6,5%, impulsadas por la Agenda de Competitividad Agroexportadora Sustentable, que permitió más de 70 aperturas comerciales y llevó a un récord de exportaciones agrícolas por sobre los US$ 20.525 millones en 2024, junto a fortalecimiento del empleo sectorial, que creció 4,2% y superó las 608 mil personas ocupadas.
La sanidad fue y seguirá siendo un pilar estratégico de nuestra competitividad. Impulsamos el plan “No a la Mosca de la Fruta”, que ya registra un 50% de avance en la erradicación de brotes a nivel nacional, con una inversión que sólo en 2025 alcanzó los $33.000 millones en el SAG.
La protección de nuestros territorios no se basó en administrar urgencias, sino en anticipar riesgos y no reaccionar tardíamente frente a las crisis. Reforzamos la prevención y combate de incendios forestales con un aumento presupuestario de 113% en el Programa de Manejo del Fuego, más aeronaves, más brigadas, miles de kilómetros de cortafuegos y nuevas tecnologías de detección temprana, fortaleciendo el resguardo de comunidades y ecosistemas.
Modernizar el Ministerio fue la base que hizo posible cada uno de estos avances. Fortalecimos las capacidades técnicas, impulsamos innovación pública con el programa “Chile Alimenta el Futuro” —que moviliza USD 50 millones junto al BID— y ampliamos herramientas como Agroseguros colectivos y plataformas digitales que hoy facilitan la gestión de más de 62 mil agricultores.
Este período de cuatro años refleja trabajo intenso, decisiones complejas y convicciones firmes. Refleja un Estado que volvió a estar presente en los territorios, que fortaleció su capacidad técnica y que asumió que el desarrollo rural es parte central del proyecto país.
Pero, sobre todo, expresa una convicción profunda: en Chile no puede dar lo mismo dónde se nace o dónde se vive. El mundo rural merece las mismas oportunidades, la misma dignidad y la misma capacidad de proyectarse que cualquier otro territorio.
Dejamos un Ministerio más moderno, más coordinado y con mayor capacidad de anticipación y respuesta. Dejamos una ruralidad con más herramientas para sostenerse y crecer. Cuando el Estado asume su responsabilidad con decisión, el desarrollo deja de ser una promesa. Ese fue el sentido de nuestro trabajo.


