Detectar la enfermedad a tiempo permite iniciar una dieta libre de gluten y prevenir complicaciones
Dolor abdominal, distensión, diarrea o baja de peso pueden ser algunas señales de enfermedad celíaca. Pero no siempre se presenta así. Esta condición puede manifestarse con síntomas menos evidentes, como anemia, fatiga persistente, infertilidad, osteoporosis o molestias que se mantienen durante años sin una causa clara.
Cada 5 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad Celíaca, una fecha que busca visibilizar una patología que muchas veces permanece oculta. En Chile, se estima que 1 de cada 100 personas tiene enfermedad celíaca y una proporción importante aún no cuenta con diagnóstico.
La enfermedad celíaca es una condición inmunológica provocada por una reacción al gluten, proteína presente en el trigo, el centeno y la cebada. Esta respuesta daña la mucosa del intestino delgado e impide la correcta absorción de nutrientes, afectando la salud digestiva y el bienestar general.
“Aunque puede manifestarse a cualquier edad, sigue siendo subdiagnosticada porque sus síntomas varían mucho de una persona a otra. Algunos presentan diarrea, distensión abdominal o incluso constipación, mientras otros sufren anemia, infertilidad o fatiga sin causa aparente”, explica la Dra. Fabiola Castro, gastroenteróloga del Programa de Enfermedad Celíaca y Enfermedades Digestivas Inmunomediadas de Clínica Universidad de los Andes.
El diagnóstico se realiza mediante exámenes de sangre y una endoscopía con biopsia intestinal. Detectarla a tiempo es clave, porque una dieta estrictamente libre de gluten es hoy el único tratamiento eficaz y debe mantenerse durante toda la vida.
“La eliminación total del gluten permite regenerar el intestino, mejorar los síntomas y prevenir complicaciones a largo plazo, como la osteoporosis, e incluso podría disminuir el desarrollo de otras enfermedades autoinmunes”, precisa la especialista.
Vivir sin gluten implica más que dejar el pan, las masas o las pastas tradicionales. También exige revisar etiquetas, tener cuidado con productos procesados y evitar la contaminación cruzada, incluida la intradomiciliaria. Por eso, el acompañamiento médico y nutricional es fundamental.
Además, al excluir el gluten, es importante mantener una alimentación variada, con proteínas, frutas, verduras, legumbres y carbohidratos naturalmente libres de gluten, como arroz, maíz, papa o quinoa.
“El diagnóstico a tiempo cambia la vida de las personas con enfermedad celíaca. No solo alivia sus molestias, sino que previene complicaciones graves y mejora su bienestar general. La detección precoz y la adherencia al tratamiento son esenciales para una vida plena y saludable”, concluye la Dra. Castro.


