Especialista en salud mental sostiene que el apoyo emocional antes y después de la intervención permite fortalecer nuevos hábitos y mejorar la calidad de vida de los pacientes
La cirugía bariátrica se ha consolidado como una de las alternativas más efectivas para el tratamiento de la obesidad severa y sus enfermedades asociadas. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el éxito del procedimiento no depende únicamente de la cirugía, sino también del acompañamiento integral que recibe el paciente, donde el apoyo psicológico cumple un rol fundamental desde la etapa previa a la intervención y durante todo el proceso de recuperación.
Enzo Arias, psicólogo de Clínica Colonial, manifiesta que la evaluación psicológica preoperatoria permite conocer el estado emocional del paciente, identificar factores de riesgo y diseñar estrategias de apoyo personalizadas. Si bien existen algunas contraindicaciones para la cirugía- como cuadros de psicosis, riesgo suicida activo, trastorno bipolar descompensado o trastornos graves por consumo de sustancias- el principal objetivo de esta evaluación no es excluir pacientes, sino brindarles las herramientas necesarias para enfrentar de mejor manera el tratamiento.
"El propósito es acompañar al paciente y ayudarlo a prepararse para un cambio profundo en su estilo de vida. La cirugía es solo una parte del tratamiento; el verdadero desafío comienza después de la operación", señala el profesional.
Cambios emocionales
Arias menciona que, tras la cirugía bariátrica, la mayoría de los pacientes experimenta una importante mejoría emocional producto de la pérdida de peso, especialmente después de años de intentos frustrados por controlar la obesidad mediante dietas u otros tratamientos. Este logro, añade, suele traducirse en un aumento de la autoestima, mayor movilidad y una mejor percepción de su salud.
No obstante, reconoce que también pueden surgir desafíos psicológicos importantes. Entre ellos destaca el manejo de la ansiedad, los cambios en la imagen corporal, la adaptación a una nueva forma de relacionarse con el entorno y, en algunos casos, episodios de depresión o trastornos de la conducta alimentaria.
“Asimismo, la transformación física puede modificar la manera en que otras personas interactúan con el paciente, generando nuevas dinámicas familiares, sociales y laborales que requieren un proceso de adaptación”, advierte.
El especialista enfatiza que la cirugía bariátrica debe entenderse como una herramienta para construir un nuevo estilo de vida y no únicamente como un mecanismo para perder peso.
"Siempre le digo a los pacientes no te operes para bajar de peso, opérate para no volver a subir. Es decir, la cirugía facilita la pérdida de peso, pero mantener los resultados dependerá de la incorporación de hábitos saludables y del compromiso permanente con el autocuidado".
Las cifras muestran que, aunque prácticamente todos los pacientes presentan una significativa reducción de peso tras la intervención, alrededor del 40% puede recuperar parte del peso perdido cuando abandona las recomendaciones relacionadas con la alimentación, la actividad física o el seguimiento multidisciplinario.
Por ello, el acompañamiento psicológico contribuye a fortalecer la adherencia al tratamiento, mejorar la motivación, desarrollar estrategias para enfrentar la ansiedad y prevenir recaídas en antiguos patrones de alimentación.
Señales de alerta y rol de la familia
El profesional de Clínica Colonial recomienda mantener un seguimiento psicológico tanto antes como después de la cirugía, especialmente cuando aparecen señales como dificultad para aceptar la nueva imagen corporal; episodios de ansiedad o síntomas depresivos persistentes; trastornos de la conducta alimentaria, como atracones o pérdida de control frente a la comida; aislamiento social o dificultades para relacionarse con otras personas; y una baja adherencia a los nuevos hábitos de alimentación y actividad física.
Asimismo, explica que el entorno cercano también cumple un papel decisivo durante el proceso de recuperación. En este sentido, recomienda que familiares y amigos comprendan que la cirugía implica un cambio profundo y progresivo en la vida del paciente.
“Durante las primeras semanas, por ejemplo, la alimentación pasa por distintas etapas, incluyendo dietas líquidas y papillas, por lo que resulta fundamental respetar las indicaciones médicas y evitar presiones relacionadas con la comida”, advierte.
Adicionalmente, sugiere evitar críticas sobre el aspecto físico o los hábitos alimentarios, favorecer un ambiente de apoyo y comprender que el proceso puede incluir dificultades o recaídas. “La empatía, la paciencia y el acompañamiento fortalecen el cumplimiento del tratamiento y contribuyen al bienestar emocional del paciente”, puntualiza.
Finalmente, destaca que los mejores resultados en cirugía bariátrica se obtienen cuando el paciente recibe un tratamiento multidisciplinario, en el que participan cirujanos bariátricos, psicólogos, nutricionistas, kinesiólogos y otros profesionales de la salud.



