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La nueva IA de Anthropic que hizo tambalear a las empresas tecnológicas en los mercados

La irrupción de Claude Cowork y sus herramientas de automatización sectorial alimenta el temor de los inversores a una disrupción acelerada del modelo de software como servicio y de la consultoría basada en datos.


Una fuerte sacudida en los mercados financieros provocó, esta semana, el lanzamiento de nuevas funciones de inteligencia artificial presentadas por de Anthropic, provocando el desplome generalizado en acciones de empresas de software, servicios legales, financieros y de información. La reacción bursátil refleja el creciente miedo de los inversores a que la automatización avanzada impulsada por la IA erosione el modelo de negocio que durante décadas ha sustentado a buena parte de la economía digital.

El detonante fue la presentación de Claude Cowork, una herramienta de inteligencia artificial capaz de leer y organizar archivos, gestionar carpetas y redactar documentos de forma autónoma. A ello se sumó el lanzamiento de plugins especializados para áreas como ventas, finanzas, marketing de datos y, especialmente, el sector legal. El mercado interpretó el movimiento como una amenaza directa a los productos de análisis, investigación y gestión documental que hoy comercializan numerosas compañías.

El impacto fue inmediato. Cerca de 285.000 millones de dólares se esfumaron en capitalización bursátil en una sola jornada. Una cesta de acciones de software elaborada por Goldman Sachs cayó un 6%, su peor sesión desde abril, mientras que el Nasdaq 100 llegó a perder un 2,4% antes de moderar las caídas.

Temor a la obsolescencia

Para los analistas, el trasfondo del castigo bursátil no es tecnológico, sino estructural. “El desplome se explica por el miedo a una obsolescencia rápida del modelo de software como servicio y de la consultoría tradicional”, señala Jorge Bozo, director de la Escuela de Ingeniería Civil Informática y Telecomunicaciones de la Universidad Finis Terrae. “Si una IA puede ejecutar tareas que antes requerían bases de datos costosas y equipos altamente especializados, el mercado asume que los márgenes de las empresas establecidas se van a comprimir con rapidez”.

Según Bozo, la preocupación de los inversores radica en que herramientas como Claude Cowork permitan a las empresas internalizar procesos que antes externalizaban mediante suscripciones caras a plataformas de datos, investigación legal o análisis financiero. “La lógica es simple: menos dependencia de proveedores externos implica menos ingresos recurrentes para esas compañías”, resume.

El giro estratégico de Anthropic

La reacción del mercado también refleja un cambio en la percepción de Anthropic. Fundada en 2021 en San Francisco por exmiembros de OpenAI, entre ellos los hermanos Daniela y Dario Amodei, la empresa se había posicionado hasta ahora como un actor centrado en la seguridad y fiabilidad de la IA, apoyado en su enfoque de IA constitucional. Cuenta, además, con el respaldo financiero de gigantes como Amazon, Google y alianzas recientes con Nvidia y Microsoft.

“Hasta hace poco, Anthropic era vista como una empresa de investigación, prudente y conservadora”, explica Bozo. “En 2023 tenía alrededor del 12% del mercado empresarial de modelos de lenguaje. Claude era respetado, pero no marcaba la agenda”. Esa situación ha cambiado de forma abrupta tras el lanzamiento de la familia Claude 4. “Hoy controla cerca del 32% de la cuota empresarial y lidera en tareas de razonamiento complejo y automatización de larga duración, incluso superando a GPT-5 en varios indicadores”, añade.

¿Alarma coyuntural o cambio de era?

Pese a la magnitud de las caídas, los expertos advierten de que aún es pronto para hablar de la desaparición del software tradicional. No obstante, el episodio confirma un cambio de ciclo. “Estamos entrando en una fase clara de destrucción creativa”, afirma Bozo. “Las empresas que no integren la IA de forma profunda en sus modelos de negocio corren el riesgo de convertirse en los Kodak o Nokia de la era de la inteligencia artificial”.

Mientras tanto, la reacción de los inversores ha sido defensiva. “La consigna es vender ahora y entender después”, resume el académico. Las compañías afectadas aceleran sus planes de inversión en IA para adaptarse a un escenario en el que proveedores como Anthropic ya no solo suministran tecnología, sino que reemplazan directamente funciones que antes realizaban sus propios clientes. Un cambio que, por ahora, ha bastado para sacudir los cimientos del mercado.


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