Conciertos, bares de arcade, encuentros para solteros, trivia, escape rooms, karting y hasta subir cerros tienen algo en común: convierten la salida en una experiencia. Expertos en tendencias de ocio observan una mayor búsqueda por actividades que permitan interactuar, competir, conocer personas y dejar el celular en segundo plano
Salir a comer, tomar algo o ir al cine siguen siendo parte de los panoramas habituales. Pero algo está cambiando en la forma en que las personas ocupan su tiempo libre: cada vez hay más actividades que buscan que el público participe y no solo consuma.
La tendencia aparece en distintos formatos. Desde conciertos y bares con máquinas arcade, hasta noches para solteros y solteras, speed dating, trivias, karaoke, escape rooms, bowling, karting o actividades al aire libre como subir cerros. Son experiencias muy distintas entre sÃ, pero todas tienen un punto en común: hay algo que hacer y, muchas veces, otras personas con quienes hacerlo.
Ricardo Páez, fundador de Rally Kart y quien ha observado de cerca la evolución de los hábitos de entretenimiento, cree que este cambio refleja una nueva forma de entender el ocio.
“Ya no siempre se busca solamente un lugar donde sentarse. Muchas personas quieren que pase algo. Puede ser competir, conocer gente, resolver un desafÃo, bailar, jugar o simplemente hacer una actividad distinta. El panorama se convierte en una experiencia”, explica.
Del bar para tomar algo al bar para participar
Uno de los ejemplos más visibles está en los propios espacios de entretenimiento. Algunos bares han comenzado a incorporar noches para solteros y solteras, speed dating, trivias, karaoke, torneos y otras dinámicas que buscan generar interacción entre los asistentes.
En estos casos, el lugar deja de ser el destino y pasa a convertirse en el escenario de una actividad.
“Es interesante cómo los propios bares están entendiendo este cambio. Una noche para solteros puede tener dinámicas para conversar y conocer personas; una trivia genera competencia entre grupos; un arcade permite volver a jugar. El consumo pasa a segundo plano y la experiencia toma protagonismo”, señala Páez.
Y no necesariamente se trata solo de encontrar pareja. Para muchas personas, este tipo de actividades representa también una oportunidad para ampliar su cÃrculo social, salir de la rutina y compartir con otros en un contexto menos estructurado.
Competir también es una forma de juntarse
La competencia es otro elemento que aparece transversalmente en estos nuevos panoramas. No necesariamente se trata de ganar. Puede ser conseguir el mejor tiempo en una pista de karting, superar un desafÃo en un escape room, ganar una partida de bowling o responder más preguntas que el grupo de amigos en una trivia.
“Hoy la competencia es mucho más lúdica. No necesitas ser deportista ni tener una habilidad especial. Puedes competir por diversión y lo importante termina siendo la experiencia que se genera entre las personas”, plantea el fundador de Rally Kart.
A su juicio, eso también explica por qué actividades que antes parecÃan asociadas a públicos muy especÃficos están ampliando su alcance.
En el karting, por ejemplo, hoy pueden coincidir grupos de amigos, parejas, familias y empresas. En un mismo fin de semana, una actividad puede convertirse en una celebración de cumpleaños, una salida de pareja o simplemente un panorama entre amigos.
Hay otro elemento detrás de esta búsqueda: el deseo de desconectarse, aunque sea durante un par de horas.
Después de pasar buena parte del dÃa frente a pantallas, existen actividades donde resulta difÃcil estar pendiente del teléfono. Un concierto exige atención, una carrera requiere concentración, un escape room obliga a trabajar en equipo y hasta subir un cerro genera un espacio para conversar mientras se avanza.
“Cuando estás haciendo algo, el celular naturalmente pasa a segundo plano. No porque alguien te diga que tienes que desconectarte, sino porque estás viviendo una experiencia que requiere tu atención”, explica Páez.
Esto también cambia la forma en que se mide el valor de una salida. El atractivo no está necesariamente en cuánto cuesta o cuánto dura, sino en lo que ocurre durante ese tiempo.
Del “¿dónde vamos?” al “¿qué vamos a hacer?”
Para Páez, esta es quizás la principal transformación que está experimentando el mundo del ocio. “Creo que estamos pasando de preguntarnos ‘¿dónde vamos?’ a preguntarnos ‘¿qué vamos a hacer?’. Y eso cambia completamente las posibilidades de entretenimiento”, afirma. Bajo esa lógica caben desde un concierto hasta una noche de arcade, una actividad para solteros, una carrera de karting, una salida a un cerro o una partida de juegos de mesa.
No todos buscan lo mismo ni todas las experiencias funcionan para todos. Pero hay una tendencia que se repite: menos espectadores y más participantes. “El entretenimiento se está convirtiendo cada vez más en una excusa para relacionarse. La gente quiere tener algo que hacer, pero también algo que compartir”, concluye Páez.
Para más información: https://rallykart.cl



