El desplome del 17,4% en la producción de cobre frena en seco las proyecciones anuales del mercado, empujando al alza el valor del dólar y sembrando dudas sobre la reactivación para el cierre del año.
La economía chilena sufrió un duro revés en el octavo mes del año. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) registró una contracción interanual del 1,0% durante agosto de 2026, arrastrado principalmente por un histórico desplome en la actividad minera. La cifra, informada por el Banco Central, se ubicó muy por debajo de las expectativas que mantenían los analistas y los principales centros de estudios macroeconómicos del país, confirmando una profundización del enfriamiento de la actividad interna y acumulando una contracción del 0,5% en lo que va del año.
El principal responsable de este freno en seco fue el sector minero, que anotó un severo desplome del 17,4%. Diversas paralizaciones operativas programadas, menores leyes en el mineral extraído y factores climáticos transitorios golpearon con fuerza la producción de cobre, neutralizando el tímido avance registrado por los servicios y el comercio. De esta manera, la minería pasó de ser el motor de la recuperación en los trimestres previos a convertirse en el principal lastre del balance mensual.
Este adverso panorama provocó una inmediata reacción negativa en el mercado bursátil y financiero local. El dólar reaccionó con fuerza al alza tras conocerse el indicador oficial, trepando rápidamente por sobre la barrera de los $980. Los expertos advierten que la persistencia de una divisa alta, sumada a una economía deprimida, presiona los costos de importación y dificulta la flexibilización de la política monetaria por parte del instituto emisor.
Con este escenario a la vista, las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2026 entran en terreno de alta incertidumbre. Diversos economistas de prestigio coinciden en que el fantasma del estancamiento o la contracción anual cobra fuerza, obligando al Gobierno a enfocar con urgencia la discusión del Presupuesto en medidas directas que incentiven la reactivación del empleo y la inversión privada para revertir la tendencia negativa.



